Las botellas sensoriales son un buen recurso para los más pequeños de casa.
Reciben el nombre de "sensoriales" precisamente porque a través de estímulos, los bebés ponen en marcha todos sus sentidos, favorecen la concentración al seguir los movimientos de los objetos que hay dentro e incluso pueden actuar como elementos de relajación (las conocidas como las botellas de la calma). 

Se puede introducir casi cualquier elemento dentro de ellas. Cuando son tan pequeños, los niños están muy receptivos a estos estímulos: el ruido, las densidades, los desplazamientos más rápidos y los más lentos de los objetos según el líquido que pongamos dentro (agua o aceite corporal), los colores, la comparación entre la ligereza de algunos materiales (por ejemplo, bolas de corcho) con la pesadez de otros (ejemplo: las piedras), etc.
Botellas temáticas.
También permiten trabajar temáticas. Nosotros, estos últimos meses, hemos visto el verano a través de las botellas sensoriales. Hemos hecho algunas imitando el mar y los animales que viven allí. Martín, con dos años y medio, ha ayudado a elaborarlas y esto también nos has permitido trabajar la atención, motricidad y coordinación.


Una para cada uno. 




El arroz (teñido o no) también es un elemento muy interesante para hacer botellas. Martín y Julia se encuentran en momentos de desarrollo distintos. Es por eso que me animé a hacer dos botellas con propósitos distintos, una botella para cada uno. Y no solo por el tamaño (cuanto más pequeñas sean, más manejables para manos diminutas) sino porque en ambas, hay figuras ocultas entre el arroz. La de Martín está compuesta por varios animales (anfibios y reptiles). La cuestión es ir descubriéndolos conforme mueve la botella. La de Julia, sin embargo, sólo tiene un animal (una tortuga con la que se bañaba estos meses de atrás) y la finalidad es que vaya descrubriendo las partes del animal con el movimiento de la botella, de modo que comprendan que aunque esté oculta parcialmente, sigue estando ahí en su totalidad, reconociéndola aunque solo vea un trocito.
¿Agua o aceite?

Cualquiera de los dos. Cada uno aporta efectos distintos. Con el agua, los elementos que introduzcamos en la botella, se desplazarán más rápido. Mientras que con aceite (corporal o girasol), se ralentizarán. El aceite se suele utilizar mezclado con agua en la misma botella, creando efectos muy interesantes si por ejemplo utilizamos colorantes (colorante alimentario para el agua y colorante liposoluble para el aceite). Una botella así, nos serviría para ver el color resultante de dos colores primarios (por ejemplo: del amarillo y azul, sale el verde). Haremos una de estas botellas más adelante 👉
También, mezclando agua y aceite en la misma botella, podemos observar cómo un mismo elemento, se desplaza más lento o rápido, flotan o se hunden.


Las botellas de la calma.
Tiene la virtud de recoger la atención de los más pequeños, observando sus movimientos, rápidos al agitarlos, lentos al dejarla en calma.
Estas botellas también podemos utilizarlas a cualquier edad para facilitar al pequeño la identificación de su estado de ánimo: cuando está agitado, nervioso e inquieto, todo da vueltas sin control. Al parar, poco a poco, se baja la intensidad, los movimientos son pausados y se encuentra la calma.

Agua, cola, purpurina, estrellas, colorante alimentario y sirope de maiz para ralentizar los movimientos (no podemos poner demasiado, porque entonces serán muy pesadas y poco manejables).

El sellado de las botellas también es importante, porque algunas contienen elementos pequeños que pueden resultar peligrosos para los pequeños si son abiertas. Nosotros hemos utilizado un pegamento rápido.

* En la web podrás encontrar multitud de botellas. A nosotros nos gustó mucho la estética de las botellas que se exponían en mumuchu y hemos seguido sus ejemplos.