Acompañando a Martín
Sobrecogidos por las noticias que recién llegaban desde Málaga, por la noche estuvimos viendo el telediario. Al acostarnos, Martín no me pidió como de costumbre que leyéramos un cuento. En su lugar, me dijo: "mamá, cuéntame que le ha pasado al niño". Me quedé impactada. Las imágenes de coches de policías y bomberos, que tanto le gustan, tuvo que haber captado su interés y para mi pesar, se empapó de la trágica noticia. Sólo acerté a decirle: "un niño se ha caído en un agujero cuando paseaba por el campo. Sus papás están buscándolo. Ellos están muy tristes".
Una vez más, comprobé la pureza de los niños, capaces de mostrar toda la solidaridad que albergan en sus corazones: "cuando vaya al campo con papá, lo voy a buscar también". Yo noté a Martín angustiado. La separación padres e hijos, no lo lleva muy bien.
Fui manifiestamente consciente de lo importante que es mantener alejados a los niños de la televisión. ¿Cómo explicarle lo que había pasado? ¿Cómo ponerme en su mente, en su lugar de niño y explicarle? ¿Qué le asusta o preocupa?
Una compañera me comentó que quizás fuera una buena idea ponerle un final y a través de sus coches y muñecos, explicarle cómo el niño volvería con sus papás. Así que esperé a que él me volviera a preguntar para poner la escenografía en marcha. Me preguntó y le expliqué. Sinceramente creo que lo entendió pero no sé hasta qué punto es lo que él me demandaba. No creo que le preocupara el cómo iban a hacerlo sino el que pudiera estar con sus padres.
Los siguientes días estuve leyendo algunos artículos interesantes que trataban el tema de hablar con los niños sobre sucesos semejantes. Saqué en claro que sólo hay que responder a lo que preguntan siendo esos interrogantes más elaborados conforme mayor edad tenga el niño y por tanto, explicaciones más detalladas y que lleven a hablar de temas más delicados.
Este sábado, cuando despertó y me llamó desde la escalera para que fuera a buscarlo, supe que no iba a poder contener mis lágrimas al abrazarlo: "¿Por qué lloras, mamá? Estoy emocionada, Martín. Ya han encontrado a Julen. Ya está con sus padres... y hermano. Ahora pueden abrazarlo mucho. Así de fuerte...". Creo que se sintió confortado. Sonreímos entre lágrimas y continuamos abrazados un ratito más.
Martín no me ha vuelto a preguntar por ahora. Creo que está tranquilo, conforme. Supongo que para él, lo importante era saber que ya están juntos de nuevo sin importar el cómo. Para mí ha sido verdaderamente difícil acompañarlo...
