Érase una vez...


Los cuentos. Qué maravillo recurso. 

Otra de las conquistas importantes en la etapa infantil, es el lenguaje. Y en esta conquista, los libros y cuentos pueden ser un medio fantástico.
Además, los padres también nos podemos apoyar en ellos para tratar diversos temas con nuestrxs pequeñxs, como por ejemplo, hablar sobre las emociones, la diversidad, el amor, etc.

Los libros que más éxito han tenido cuando Martín era más pequeño y ahora con Julia, son los pop-up y la colección de la Cuna a la Luna de Kalandraka. Son cuentos llamativos que enseñan sonidos, animales, colores, números, orientación espacial, etc. De poca letra pero muy animados, les entretienen mucho cuando los leemos o contamos junto a ellos.

La Selva y El Pollo Pepe

Cucú-tras. De fondo, permite trabajar la permanencia. 

Colección de La Cuna a la Luna (Kalandraka)

Interior de los libros de Kalandraka. Melódicos, invitan a cantarlos.

Introducir texturas, añade atractivo para el/la peque.


En realidad, cualquier libro nos permite trabajar vocabulario pues permiten unir imagen y palabra, lo que hace que vayan asociando conceptos e incluso agruparlos según criterios (el color, por ejemplo).
Este libro se llama Mi libro de olores, las frutas. Y a ellos les gusta mucho manejarlo.
Los hay también que invitan a practicar acciones. Nosotros estamos ahora viendo con Martín, cómo ponerse el abrigo solito y esta página del libro Mi Imaginario de cosas que sé hacer, nos está ayudando. 






¿Recordáis Buscando a Wally? Que entrenamiento visual y atención requería aquel libro. Este otro libro me recuerda en su esencia a aquel. De imágenes muy sencillas, invitan al peque a buscar objetos, animales, acciones, etc. Dónde está mi mundo, se llama.


Martín, tiene ahora 3 años y 4 meses. Y no hay noche que nos acostemos sin leer un libro. Éstos son ahora sus "preferidos". 


Después de la baja maternal de Julia, cuando me incorporé  de nuevo al trabajo, Martín y yo nos regalamos este libro, Te quiero un montón. Con él, Martín supo que aunque estuviéramos menos tiempo juntos, lo quería muchísimo.

El Monstruo de Colores ha sido todo un referente para él. En pleno periodo sensitivo por los colores, pudimos asociarlos a emociones y durante muchas noches, nos ha facilitado reflexionar sobre cómo nos había ido el día y hablar sobre aquello que nos había pasado. Muy recomendable, de verdad.


Los Reyes Magos nos regalaron el libro Jugamos. Trata de acompañar a un punto amarillo por distintas pericias. Yo me interesé por él con la finalidad de motivar a Martín a practicar trazos y motricidad fina. En Internet hay varios recursos en torno a este libro para trabajar con la mesa de luz. Muy interesante.
El Monstruo Rosa es un libro para la diversidad. En el Colegio de Martín han trabajado con él así que nos pareció buena idea tenerlo en casa y continuar trabajando este concepto.
A qué sabe la luna, es un libro que nos acompaña desde hace tiempo y siempre encuentra el momento para pedir que lo leamos juntos. Cuando era más pequeño, nos permitía trabajar la disposición espacial (arriba-abajo, debajo-encima). Ahora el mensaje va dirigido a tratar la cooperación, el trabajo en grupo. Martín comienza a entender las relaciones sociales y es ahora cuando observo que empieza a trabajar junto a iguales para un fin en común. Es curioso.


¿A qué edad recordáis que os hiciera gracia hablar de cacas y peos? Martín está en pleno apogeo. Las risas que se echa a cargo de este tema es digno de ver. Así que este libro ha sido la última adquisición y ¡está encantado! Ésta es la página que más le gusta del libro El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza.




La pequeña oruga glotona
Colorín, colorado...la entrada de hoy se ha acabado