Pequeños detalles. Periodo sensible

¿Te has sorprendido con tu hijo/a cuando advierte algo en su entorno que para ti ha pasado totalmente desapercibido?

A mí me comenzó a pasar con Martín alrededor de los dos años (y aún continua sorprendiéndome). Yo siempre le exclamaba: ¡como se nota que tus ojos son nuevos!

Y sí, sus ojos eran nuevos pero no tenía nada que ver con que apreciara esos pequeños detalles. Más bien se trata de un periodo sensible descrito por María Montessori.

En un post anterior donde se habló del Orden, os acercaba al concepto de periodo sensible. Hoy, he elegido un extracto del libro El Niño, el secreto de la Infancia de María Montessori para refrescar este concepto:

"Cuando el niño se encuentra en un periodo sensible es como si emanara una luz divina que iluminara únicamente ciertos objetos sin iluminar los demás y en aquellos se concentra el universo para él"

Y realmente es así. Observadlo. Cuando vemos a nuestros pequeños hacer una cosa con la motivación intrínseca que despierta su interés, una y otra vez sin aparente cansancio, vuestros hijos se encuentran en esos periodos sensibles.

Los principales periodos sensibles son: el orden, el lenguaje, el movimiento y el refinamiento sensorial (los iremos desgranando poco a poco en siguientes publicaciones). La transición del niño por cada uno de estos periodos sensibles no es lineal o consecutiva sino superpuesta por lo que puede estar pasando por varios periodos sensibles en ese momento. Observarles es la manera indicada para detectarlos y poder acompañar a nuestros pequeños.

No obstante, hay otras "ventanas abiertas". Hoy nos centramos en la atención a pequeños detalles. Siendo así, observaréis como vuestro hijo, viendo juntos un libro ilustrado, se fijará en algún detalle inapreciable a vuestra vista, no porque sea diminuto sino porque nosotros hacemos vista selectiva y eso en concreto, no es necesario para entender la historia del libro, por ejemplo (un accesorio de ropa en uno de los protagonistas del libro, un color, un tamaño, una acción, etc). Cuando se fija en algo de esto, podemos ofrecer otras actividades que implique mostrar/manipular/experimentar con esos intereses.

Tal vez estéis paseando por la calle y vuestro hijo os llame la atención. En un cartel ha visto un símbolo que le es familiar (una cruz, un círculo, una imagen, etc.). Siendo así, podéis ofrecer en casa alguna actividad que le lleve a seguir conociendo/perfeccionando el concepto, la idea, la forma, etc.

Durante este periodo también veremos a los pequeños manipular objetos pequeños (algo diminuto caído en el suelo, por ejemplo). Posiblemente le de igual aquello que está tirado en el suelo. Lo único que le mueve a cogerlo es ir perfeccionando sus movimientos (motricidad fina). Si observamos ésto, podemos ofrecerle actividades que le ayuden a ejercitar la pinza o el movimiento de la mano. Los trasvases, los juegos de ensartar, usar pinzas de la ropa en un cesto, etc., suelen ser actividades muy atractivas para ellos y dirigidas a iniciarse/adquirir/perfeccionar movimientos que requieren una coordinación entre ojo, mano y mente.

¿Cuántos retos nos plantean nuestros pequeños, verdad? La observación unido al conocimiento de las etapas de desarrollo por las que pasan, nos hará estar en mejor disposición de acompañar a nuestros hijos respetando sus ritmos e intereses. Y es esto lo que se hace en mi espacio como madre de día: desde el conocimiento, observar para acompañar, sin prisas, sin adelantarme a su evolución, poniendo consciencia en el momento, ideando formas y materiales con los que trabajar sus intereses y ante todo, disponibilidad, brazos y cuidados cuando necesiten descansar de tan intenso aprendizaje.