Periodo de vinculación
¿Qué es exactamente?
El hogar de una madre de día es un espacio seguro para los pequeños. Seguro desde un plano emocional. Así entendemos que seguridad es sinónimo de vínculo y apego.
No habrá nada que sustituya el vínculo del menor con su madre. Una madre es insustituible.
Cuando una familia necesita que otra persona atienda a su hijo/a en su ausencia, el menor necesitara de una figura de referencia con la que se sienta conectado, protegido y seguro.
En una crianza consciente y respetuosa, el término apego o vínculo es bien conocido. El menor se siente seguro con su figura de referencia, por lo general, madre y padre. Son ellos quienes les proporcionan alimento, cobijo cuando tiene sueño o está cansado, experiencias en el entorno, calor, mimos, cuidados, atención, amor, juegos, etc.
La incorporación al mercado laboral y las precarias medidas de conciliación hace necesario que otras personas den esas atenciones y cuidados a nuestros hijos a edades muy tempranas mientras nos ausentamos.
En el hogar de la madre de día se continua ofreciendo al menor un entorno seguro, provisto de calor humano y respeto por su persona y ritmos vitales cuidando así su salud emocional.
Diferencia con respecto al término “adaptación”
Periodo de vinculación no es lo mismo que periodo de adaptación. El/a niño/a no debería adaptarse porque sí, sin más (porque no hay más remedio, porque es lo que toca) a ese nuevo espacio, a la cuidadora y a los otros niños que lo acompañen.
El periodo de vinculación supone una transición entre familia y cuidadora, entre su hogar y el nuevo espacio. Cuando se habla de vinculación, se habla de confianza, de seguridad y de apego seguro. Y esto requiere su tiempo e implicación.
¿Cómo se hace este proceso?
Para que sea realmente una transición y no una ruptura de espacio y tiempo con sus figuras de referencia, uno de los padres o los dos (o algún otro familiar o persona de confianza), estará en casa con el menor durante un tiempo. Esta figura de referencia acompañará al menor a conocer el espacio. La confianza y apego que tiene con esta figura, le permitirá explorar el nuevo espacio con seguridad. Y en este primer momento habrá otro aspecto importante en este acto: la presentación de la madre de día al menor.
A mi me gusta explicar este proceso buscando una similitud con otra situación vivida como adulto. Imagina que acudes con un amigo a casa de una persona que éste conoce pero para ti es la primera vez que ves. Nada más entrar y hechas las presentaciones, se marcha. Te dice: todo estará bien, vendré a por ti después. Y allí te quedas. En un espacio desconocido para ti. Sin saber ni conocer qué va a ocurrir después, si realmente vendrá a por ti. Y al lado, una persona a la que jamás has visto anteriormente. ¿Cómo podrías sentirte?
Para que un niño confié y se muestre seguro en un entorno y con otra persona hasta el momento desconocida, necesita más que una sola presentación por parte de su figura de referencia. Necesita que se respete su tiempo y convivencia en un mismo espacio.
¡Claro que acaba adaptándose si este proceso se hace de otra manera! Pero pensemos en el conflicto emocional por el que pasará y al que escasa vez, se presta la atención que merece tanto dentro del nuevo espacio como en casa.
En los espacios de madres de día, el menor irá conociendo el espacio, los materiales, las actividades, al resto de niños que habiten en el hogar, a la madre de día y todo ello lo habrá hecho de la mano de su figura de referencia que podrá ir ausentándose del hogar por algunos periodos de tiempo si así lo admite el menor hasta que finalmente no sea necesario.
No hay un tiempo fijado para esto. Todo dependerá del niño (edad, experiencias previas, etc.) y las características de la familia.
¿Qué ocurre si la familia no dispone de este tiempo? La incorporación al trabajo es el motivo principal para que este proceso se vea con angustia y preocupación. En este caso, se valorará cuál será la mejor forma de transitar este proceso según las características de la familia: horario laboral, red de apoyo, iniciar este proceso antes de la fecha prevista de incorporación al trabajo, etc.
No obstante, es importante resaltar que la ratio de niños en el hogar de madre de día es de tan sólo 4. Si este periodo de vinculación no pudiera alargarse por el tiempo que el menor necesitara, por los motivos que fuesen, el menor recibirá toda la atención y acompañamiento que necesite en esta transición hasta que se sienta seguro, relajado, confiado y activo en el nuevo espacio.
