Portear es un placer


Me gusta portear. 
En una entrada anterior (aquí) escribía sobre cómo portear me liberó las manos facilitándome acciones de la vida diaria mientras seguía en continuo contacto con mi bebé así como la utilidad que tiene para la madre de día en el establecimiento de vínculos con otros bebés y en la logística cuando salimos a la calle a pasear o al parque.

Desde que nació Martín he usado portabebés que he continuado usando con Julia en casa, en la calle y hasta en la piscina. He ido adquiriendo confianza y maña en su uso. Y a día de hoy, los tres seguimos disfrutando a diario de este acto que es más que "cargar" un bebe o niño a tu espalda. Es seguridad, es acoger, es abrazar. 

Además, portear tiene bastantes otros beneficios para los bebés en los primeros meses de vida que tiene que ver con el sueño, la regulación de la respiración, el sistema digestivo al aliviar reflujos o gases y disminuir el llanto o situaciones estresantes para él al sentir cerca el calor del cuerpo de su madre/padre.


Pero portear no sólo es para los bebés más pequeños. No importa la edad que tengan. Obviamente, cuanto más mayores sean, menos demandará subir a una mochila (y más pesado nos resultará a nosotros si no usamos los portabebés adecuados y bien ajustados).
Martín tiene tres años y medio. En algunas ocasiones, por cansancio o por necesitar del calor y abrazo de nosotros pide subirse a la mochila un ratín. Encontramos en la Neko una aliada perfecta pues podemos adaptarla al tamaño de Martín o Julia (18 meses) en tan solo pocos segundos.

Esta es la Semana Europea del Porteo cuyo lema es "El Placer de Portear". Cuando descubres que tienes manos para cocinar o salir a comprar pudiendo atender a tu bebé en todo momento; cuando sientes el suspiro y abrazo de tu hijo al "cargarlo" junto a ti; cuando descubres la ligereza de pasear sin carro en aceras estrechas; cuando puedes salir a la calle con dos, tres y cuatro niños al facilitarte la logística; cuando sientes que se ha dormido a tu espalda o junto a tu pecho; cuando necesitas resolver algo urgente en poco tiempo y con agilidad; cuando ha calmado su llanto o agitación; cuando acaricia tu pelo o cara mientras paseamos y hablamos sobre lo que vemos...estarás entonces de acuerdo en que portear es un placer.