¿Cómo es el juego del menor de tres años?
Cuando estoy en una misma habitación con niños y surge el silencio, siento la necesidad de preservar ese momento. ¡Es tan grande lo que están haciendo! que bien merece mostrarles respeto.
Y es que cuando hay silencio es porque están concentrados en las actividades que le ocupan y han elegido libremente.
El juego y aprendizaje van de la mano pero solo serán efectivos si hay motivación que parte desde dentro de cada ser. ¡Qué difícil entonces que un grupo de niños hagan lo mismo en un determinado momento!
María Montessori hablaba de periodos sensibles y aseguraba que no había una edad exacta y precisa para transitar por ellos. Tampoco que estos periodos fueran lineales y consecutivos, apareciendo en diferentes momentos en cada niña/o.
Observar, preparar el ambiente y acompañar es todo lo que necesita del adulto un niño en sus primeros años de vida.
Se podría decir que los periodos sensibles en los tres primeros años de vida, tienen que ver con el lenguaje, el movimiento (grueso y fino), el orden, refinamiento de los sentidos y atención a pequeños objetos (puedes consultar las entradas anteriores en los que se detalla estos periodos sensibles).
La socialización, sin embargo, es un periodo sensible que aparece en la siguiente sub-etapa de la infancia (entre los 3 y 6 años). A pesar que con frecuencia veamos a niños/as habitar el mismo espacio e incluso interracionar alrededor de un material o elemento, no significa que estén socializando. A ésto que observamos, se le conoce como "juego en paralelo" donde no existe colaboración o cooperación que implica la suma de acciones de los miembros implicados en el juego.
En la base de la socialización está la capacidad de ponerse en el lugar del otro y a edades tempranas esto no ocurre. No pueden entender la demanda o necesidad del otro. Surge así el conflicto, el enfado, la frustración, el miedo. Aparece pues, los manotazos, el llanto, el grito...
Durante los tres primeros años de vida, son seres puramente egocéntricos (y lo digo en el buen sentido de la palabra). Están centrados en conocer su cuerpo, en concentrarse en aquello que le llama la atención o necesita para avanzar, en manipular materiales y descubrir elementos del entorno, ambiente o naturaleza.
Con toda la información que registre, estará creando su propio yo, seguro y firme.
Entender y comprender el concepto de prestar, compartir, esperar su turno, llegar a un acuerdo... vendrá después. Pero no ahora. Ahora es el tiempo de centrarse en sí mismo.
En el hogar de madre de día esto está muy presente. No hay prisa ni presión.
Esto lo facilita el número de niños/as que alberga el hogar, tan solo cuatro. Hay espacios y materiales suficientes para que cada uno interaccione con aquello que necesita o guste. Pero también aparecen los conflictos en ese juego paralelo que se gestionan validando las emociones de todas las partes. Sin juzgar. Sin desviarlos de sus emociones. Ofreciendo opciones en el conflicto donde se les incluya teniendo la oportunidad de elegir o rechazar.
Anidamos la base de la etapa como seres sociales que serán. Creyéndose merecedores cuando no "quieren dejar prestado algo". Sintiéndose respetados. Poniéndose en el lugar del otro. Creando soluciones.
Es un proceso. Necesita su tiempo. En su momento, veremos florecer las semillas que hoy sembramos con amor y respeto.
